Comprar una dashcam usada puede parecer un ahorro, pero conlleva riesgos importantes que pueden terminar costándote más caro a largo plazo.
La mayorÃa de las dashcams tienen garantÃa transferible solo si el vendedor original la gestiona. Si comprás de segunda mano y la dashcam falla, probablemente no tengas cobertura.
Los sensores de imagen (especialmente en dashcams chinas económicas) se degradan con el calor y el uso continuo. Una dashcam usada puede tener el sensor "quemado" o con pÃxeles muertos, produciendo imágenes borrosas o con manchas.
Si la dashcam tiene baterÃa de litio, esta puede estar hinchada o con capacidad reducida. En el peor de los casos, puede ser un riesgo de seguridad.
El vendedor pudo haber actualizado el firmware incorrectamente o tener una versión inestable. Si no podés obtener el firmware original, la dashcam puede quedar inservible.
Si conocés al vendedor original, la dashcam es de una marca reconocida con garantÃa transferible, y podés probarla antes de comprar (verificar grabación, audio, GPS), entonces puede ser una opción. Siempre pedà el comprobante de compra original.
En VANT ofrecemos dashcams nuevas con garantÃa local de 12 meses y envÃo gratis. El precio de una dashcam de entrada nueva es competitivo vs. una de segunda mano sin garantÃa. La tranquilidad de tener respaldo local vale la diferencia.